La cuenca del Río Negro se extiende por los estados brasileños de Amazonas y Roraima, y también se extiende hasta los vecinos Colombia, Venezuela y Guyana. En su porción amazónica, la cuenca es una de las regiones mejor preservadas de todo el bioma amazónico, con una biodiversidad incalculable. Por otro lado, la porción de Roraima ha sufrido una importante degradación ambiental causada por la minería ilegal de oro, la deforestación y el robo de tierras.
Aproximadamente el 68% de la cuenca del Río Negro en Brasil está formalmente protegida por un conjunto de unidades de conservación y tierras indígenas legalmente reconocidas. La diversidad cultural de la región es enorme: alberga a 45 pueblos indígenas y dos sitios de patrimonio cultural brasileño —la cascada de Iauaretê y el Sistema Agrícola Tradicional del Río Negro—, así como el pico más alto de Brasil, el Pico da Neblina, un sitio sagrado del pueblo yanomami.
En Río Negro, el ISA mantiene un trabajo de largo plazo y alianzas institucionales –lo que nos llena de orgullo- con asociaciones indígenas y sus líderes, entre ellas la Federación de Organizaciones Indígenas de Río Negro (Foirn), la Asociación Hutukara Yanomami (HAY) y el Consejo Indígena de Roraima (CIR).
Contamos con una oficina y personal en la ciudad de São Gabriel da Cachoeira, estado de Amazonas, considerado el municipio con mayor población indígena de Brasil, ubicado en el Alto Río Negro. Desde São Gabriel, también recorremos el río Negro para apoyar a las comunidades y asociaciones indígenas de los municipios de Santa Isabel do Rio Negro y Barcelos, ambos en Amazonas. En 2009, ISA incorporó la Comisión Pro-Yanomami (CCPY), su equipo y su legado, abriendo una oficina en Boa Vista, Rio Grande do Norte, y comenzando a trabajar directamente con el pueblo yanomami y otros pueblos indígenas de Roraima.
Actualmente, el ISA trabaja en la Cuenca del Río Negro promoviendo procesos de formación, articulando alianzas para la protección de territorios indígenas, valorización de la diversidad socioambiental, seguridad alimentaria de las comunidades, desarrollo de cadenas de valor de la economía forestal para la generación de ingresos y producción de investigaciones interculturales que den visibilidad a los conocimientos y modos de vida tradicionales de las poblaciones que, desde hace muchos años, mantienen la preservación de los bosques de la región.
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